ENTREVISTA RODRIGO ILLESCAS

ENTREVISTA RODRIGO ILLESCAS

Rodrigo Illescas es un artista argentino que reside en Barcelona. La seríe ¿ESTÁN AHÍ? se trata de un trabajo fotográfico que nos habla sobre el gran teatro del mundo, un mundo hiperconectado, pero que el fondo sigue padeciendo las consecuencias de la “soledad existencial”.  A través de un lenguaje exquisito, teatral, casi cinematográfico, Illescas consigue transmitir al espectador la tensión de la escena, una tensión que surge como una atmósfera invisible, que parece anunciar o despedir la siguiente secuencia. Desconocemos si lo que ha sucedido o lo que sucederá tras lo que vemos, será bueno o será malo, pero lo que si intuimos es una escena anterior o posterior.

Hola Rodrigo ¿qué tal? la serie que presentas para la exposición “La nada ante el espejo” titulada ¿Están Ahí? es una reflexión profunda y poética, sobre la verdadera esencia humana, un grito silencioso que pretende dar visibilidad a nuestra condición. Una condición que nos persigue por muy distraídos que estemos: la soledad existencial. Una soledad que experimentamos tan solo y de forma profunda en lo momentos más importantes de nuestra vida, la llegada y la despedida.

Antes que nada agradecer y felicitarte por este logro curatorial y por tu apoyo continuo al arte.


Ahora bien, si tuviese que hablar de la condición que nos persigue diría que estamos sometidos a una soledad ancestral, una soledad que no es misantropía, es una elección inconsciente. Pero como bien decís es la soledad primera, y también la última. Como si se tratara de un círculo del que no se puede salir. T.S. Eliot dijo: «Cuando el principio y el final se confunden, la historia no nos ha enseñado nada». Con ¿Están Ahí? intento formular un alegato que no se posicione ni a favor ni en contra de esa soledad sino que la muestre como la veo. De todos modos no deja de ser una soledad cortada de la soledad entera, una especie de ermita levantada en medio de una sociedad que lleva mucho tiempo escapándole a la misma soledad, pero al fin, encontrándose sola…

Aunque antes de seguir quisiera dejar en claro que la soledad me parece sumamente necesaria. Pero de la soledad que habla ¿Están Ahí? es de un estado nostálgico ante lo que sucede o sucedió. Una nostalgia puramente pasiva.

 

Metafóricamente, con tu trabajo me pasó que me encontré con un gran espejo. Un enorme espejo que devolvía la imagen de la vulnerabilidad y permeabilidad de la condición humana. Como diría Unamuno el “hombre de carne y hueso”, los personajes que aparecen en tus fotografías, parecen seres dispuestos a afrontar cualquier límite que se les venga encima, y digo bien, porque parecen que todos ellos estén esperando o reaccionando ante un suceso todavía desconocido, pero que seguro traerá consecuencias.


Somos seres porosos. Y los personajes de ¿Están Ahí? no escapan a eso. Simplemente porque son reales, no hay mueca inventada en ellos. Vienen a ser como reproducciones de lo real (lo es en si misma la fotografía, claro) porque son recortes de una realidad que he visto, que veo y que se vive día a día. Al caminar por las ciudades y toparme con escenas similares, que en su momento inspiraron el trabajo, me los imagino solos y sin aliento, inclinados sobre algún suceso interior o exterior que los inmoviliza, los deja sin aliento.


Ellos están ahí, en silencio, fragmentarios. Son una parte de la historia y una parte incompleta de su propia historia. Pero están ahí. Son huéspedes de su propio mundo que los pone en el centro de la escena. Como bien dices, están detenidos en el umbral de los acontecimientos. En un estudio sobre esta obra, Eduardo Castro, un profesor de poética, escribe que ¿Están Ahí? “plantean un interrogante que interpela a los protagonistas, pero también a los espectadores que no pueden más que confirmar su presencia. Sí, estamos acá. Y no podemos dejar de vernos ahí.” Esa dualidad me intriga y le rindo una especie de culto.

 

Otra de las característica de tu trabajo que me llamó mucho la atención, es que consigas a través de la imagen transmitir una especie de silencio contenido que reside en todas las escenas, un silencio que me recuerda mucho a ese silencio planetario o pre-neonato, donde solo las leyes de la naturaleza se hacen cumplir.


Me gusta pensar que es un silencio musical mucho más antiguo que el lenguaje. Porque como hablamos antes, nosotros somos porosos, y frente a la música somos pura porosidad desde que estamos en el vientre. Y si me permitís quisiera citar a Pascal Quignard: “Cuando la música era escasa, su convocatoria era emocionante como su seducción, vertiginosa. Cuando la convocatoria es incesante, la música repele. El silencio se ha transformado en el vértigo moderno, su éxtasis.”


Es una especie de soledad contemporánea, que a pesar de estar acompañados y super-comunicados, es la soledad más apremiante. La soledad de estar solos en medio de la multitud. Y aparece nuevamente esa dualidad de la que hablamos, ya temo que se haya convertido en una obsesión.


Para avanzar con tu pregunta podríamos hablar de los aspectos formales de la obra, pero me interesa más tomar tus palabras cuando decís “sólo las leyes de la naturaleza se hacen cumplir.” Y es cierto, lo vertebral en mi trabajo es la acción dramática que se presenta detenida ante un exterior natural que avanza, quizás amenazador, quizás expectante, pero también, y no menos importante, ante la naturaleza interior. Entonces se da una especie de “dualidad de opuestos” como dice Jesús Micó, (dentro/fuera, luz/oscuridad-tinieblas-sombras, soledad del personaje/ magnitud de la audiencia que ve las fotografías, naturaleza exterior/interiores urbanos, etc).

© Madridartprocess

Las escenas que vemos en tu obras parecen escenas de estudio, muy elaboradas en cuanto al color y la luz, casi con un aspecto pictórico e hiperrealista, aún siendo fotografía. ¿Cuál es tu proceso de trabajo, compones la imagen en vivo, trabajas con modelo, que importancia tienen las localizaciones?

Es un conjunto de elementos el que tiene que combinarse, y trato que esa combinación no aleje a la imagen de la cotidianeidad, de la intimidad que pretendo mostrar. Digo esto porque son imágenes que he visto en mi vida diaria y también que he imaginado. Y creo que lo más importante es que no pierdan ese lugar en el mundo. Entonces el trabajo comienza con la elección del escenario, siempre en ciudades: veo una locación y empiezo a generar todos los contactos como para utilizarla. Vale agregar que en el escenario no modifico nada. Me interesa que la vida del lugar se haya forjado sola. Luego el personaje: aquí se complejiza un poco el asunto pues el personaje tiene que reproducir un gesto, una actitud –que si bien es propia de él, al trabajar con personas que no son actores, es difícil llegar al punto exacto.


Algo más sobre el personaje: me interesa principalmente que habite la casa que sirve de escenario. Creo que esa relación gana en intimidad. La distancia en la que me posiciono es algo primordial también. Para no confundir con el voyerismo la escenificación de una realidad, de escenas familiares.


Es posible que la lectura de “Lo siniestro” de Sigmund Freud haya marcado a fuego los comienzos de esta obra. Con respecto a la luz, en pos de no modificar la escena para generar mayor intimidad, sólo utilizo los recursos que existen en el ambiente. Por lo demás dejo que la luz y el tiempo hagan el resto cuando tocan las superficies.

En una sociedad hiper-conectada, que tu presentas como un gran teatro, donde lo que impera son las relaciones a través de una conectividad hueca, sin fundamento, sin alma, ¿Dónde queda la posibilidad de generar la experiencia humana?

Sí, como te decía, vivimos en una sociedad hiper-conectada pero la pregunta es qué clase de comunicación pretendemos tener con el otro. Porque más que el gran teatro del mundo parece un “varieté de relleno la vida.”
La experiencia humana la generamos volviendo al origen, intentando no perder la música, guardando celosamente la soledad. Y que esto no se malinterprete con el individualismo. Me refiero a una soledad introspectiva, que al fin y al cabo nos deja desnudos frente a nosotros mismos y al mundo, sólo escuchando una musiquita.

Me gustaría que aprovecharas esta ocasión para contar que proyectos tienes más próximos o en que estas trabajando ahora mismo ….

Actualmente estoy trabajando en la edición de un trabajo en conjunto con Manuela de Miguel que realizamos este año en Turquía. Es una apuesta entre fotografía artística y fotografía de calle. Un intento por escavar en el alma de un pueblo tan bondadoso y sufrido como lo es el pueblo turco.

Asimismo estoy trabajando la edición de la segunda parte de un proyecto que comencé en Roma el año anterior y que este año fue expuesta la primera parte en el Museo de Arte Contemporáneo de Roma, con expectativas de concluirlo en un fotolibro. Paralelamente estoy comenzando un proyecto personal en Argentina que nutre, desde otra perspectiva a ¿Están Ahí?Y, por supuesto, siempre con un pedacito del corazón puesto en la docencia y el aprendizaje continuo.

© Rodrigo Illescas

Sabemos que es muy complicado abrirse camino en el mundo del arte contemporáneo. Como artista que esta iniciando su carrera ¿Qué echas de menos, en cuanto ayudas, becas, etc.. ¿Cuál es tu experiencia?

Estoy de acuerdo con vos con aquello de que es complicado abrirse camino en el mundo del arte pues es una apuesta diaria que da frutos a cuenta gotas y sin estabilidad. Pero son las leyes del mercado. Creo que en la actualidad para hacer arte hay que, también, hacer mucho marketing, relaciones públicas, etc, etc. Ya no alcanza con hacer buenas fotos. Hay tanta oferta que el movimiento constante es lo que te empieza a dar visibilidad.


Mi experiencia desde el principio fue muy buena. Desde principios del 2014 que gané el primer premio en Promenades Festival de Vendôme, hasta ahora, pasando por selecciones en Leica, Sony, primeros premios en PoyLatam, PhotoDays, IILA, entre otros, y exposiciones en España, Francia, Italia, Croacia, Londres, Argentina, México. No me puedo quejar, pero sin el apoyo económico de mi familia hubiese sido imposible, porque para seguir la rueda hay que estar presente empujando el carro.

¿Qué ha significado para ti este año haber sido seleccionada por nuestra revista en “Procees Room V” y poder exponer en la galería madrileña ASTARTÉ?

Sinceramente, y sobre todo teniendo en cuenta la calidad de la revista y el trabajo incansable, fue una alegría enorme enterarme, primero de la selección y luego de la exposición en la prestigiosa galería madrileña ASTARTÉ.
Agregando a lo que te comentaba anteriormente, espacios hay, propuestas existen, pero entre todo hay de todo, algunas honestas y otras demasiado comerciales. Y creo que Procees Room V, con vos a la cabeza, hace un trabajo honesto y comprometido.

Te agradezco personalmente el darme la posibilidad de participar y poder aportarle algo a este proyecto que es admirable.

Para terminar esta breve conversación te gustaría añadir o comentar cualquier cosa….

Quisiera agregar una reflexión de Andrei Tarkovski pues de algún modo está presente en esta exposición y en mi obra, ya desde su película “El espejo”, ya desde sus escritos en “Esculpir en el tiempo”. Él escribe: "En todas mis películas me he esforzado por establecer lazos de unión que aúnen a las personas (dejando de lado los intereses meramente materiales). Lazos de unión que, por ejemplo, a mí mismo me unen a la humanidad y que a todos nosotros nos ligan con lo que nos rodea. Tengo que sentir imperiosamente mi continuidad espiritual y el hecho de que no me encuentro por azar en este mundo."

 

Entrevista: Eduardo Álvarez

 

 

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