BILL VIOLA: THE ROAD TO ST PAUL'S

THE ROAD TO ST PAUL'S es el titulo de un documental que sigue al videoartista estadounidense Bill Viola y su esposa y colaboradora Kira Perov, durante un período de doce años mientras emprenden y completan la instalación de dos videos permanentes, “María” y “Mártires”, en St. Paul's Cathedral de Londres. El galardonado director de documentales de arte Gerald Fox es el encargado en capturar la esencia del proceso creativo de Viola, junto con los cambios significativos que ocurren en estas dos obras durante el largo período de tiempo. También en el documental se hace un interesante recorrido por el pasado del artista, que desde principios de la década de 1970 ha sido pieza fundamental para entender la historia del videoarte contemporáneo.

La película documental dirigida por Gerald Fox es un documental, que en ocasiones resulta demasiado respetuoso, discreto, y filmado de manera intermitente durante más de 12 años. Con un ritmo lento y a veces demasiado correcto, en el documental, Viola no se define en cuestiones de religión y fe, pero es consciente en todo momento de la importancia de que su arte este presente en una catedral.

© Martyrs (Earth, Air, Fire, Water) - Image, Peter Mallet

En este caso y si quisiéramos dar una lectura profana a todo esto, Viola en su obra “Mártires”, asemeja cada uno de los cuatro santos a cada uno de los cuatro elementos: tierra, viento, agua y fuego. En 2014, Viola realiza Mártires para St. Paul's Cathedral en Londres, donde permanece en el Sur hasta el día de hoy. Una instalación creada en el año 2014 y que muestra a cuatro individuos, a través de cuatro pantallas verticales de plasma en color, siendo martirizados por los cuatro elementos clásicos. El trabajo no tiene sonido y dura exactamente siete minutos.

 El otro trabajo titulado “María” que se inauguró en el pasillo de Norte de la catedral el 8 de septiembre de 2016, abre con la imagen de una mujer afroamericana con la cabeza rapada y continua con escenas de una María embarazada envuelta en un desierto. Una obra que se compone de un tríptico de pantallas verticales de plasma en color: dos pantallas más pequeñas flanquean una pantalla central más grande. El trabajo también es apoyado por un soporte de acero al carbono fundido diseñado por Norman Foster y su equipo. Se trata de hacer un homenaje a un ícono atemporal, a través de la proyección de una María terrenal, mujer, buscadora y viajera.

Eduardo Álvarez | Madrid | 19 de Abril 2018