RELATOS DE INMIGRACIÓN. RODRIGO VALENZUELA

El trabajo del artista chileno Rodrigo Valenzuela, parte de experiencias personales o trazos autobiográficos para construir una narrativa que le permite analizar a través de escenas e historias las tensiones que se crean entre el individuo y la comunidad. Interesado en los movimientos de alienación y desplazamiento, utiliza paisajes y personas reales para explorar la forma de representarlos a través de la imagen.

Se trata de encontrar un punto de contacto expresivo e íntimo entre los ámbitos más amplios de la subjetividad y la contingencia política. Rodrigo Valenzuela a menudo trabaja con personas reales y en escenas sin guion, construyendo sus videos a través de un proceso de edición que resalta la forma en que las experiencias individuales y colectivas coexisten en comunión o en tensión entre sí. A través de sus videos y fotografías, involucra al espectador con preguntas sobre la compleja relación entre la formación y la experiencia en el trabajo.

© RODRIGO VALENZUELA  “Tertiary” (2018)

Con residencia en Los Ángeles, Valenzuela emigró hace años a los EE. UU. y en este periodo de tiempo ha tenido que trabajar ocasionalmente sin los permisos requeridos, obteniendo así una gran experiencia y conciencia de los desafíos a los que se enfrentan las personas que entran al país con la esperanza de una vida mejor.

Ahora el artista chileno presenta una serie de trabajos en el New Museum de Nueva York hasta el 14 de julio. Bajo el título “Screens Series: Rodrigo Valenzuela” se presenta una selección de trabajos del artista, que ahondan en la idea de la inmigración, el desplazamiento y el trabajo. Con sus videos basados en experiencias humanas, Rodrigo Valenzuela aborda temas y experiencias comunes para las personas de clase trabajadora que viven en los Estados Unidos, prestando especial atención a los inmigrantes recientes y los de herencia Latina.

Entre las obras que podremos ver en esta exposición se encuentran trabajos como “Diamond Box” (2013), una pieza con la que Valenzuela nos cuenta la historia de un grupo de hombres latinos a los que se acercó en el estacionamiento de un Home Depot, donde se habían reunido en busca de trabajo temporal. En un ambiente íntimo pero austero, los hombres se turnan para contar sus historias de migración. Sin embargo, la cámara nunca revela al hablante, sino que atiende a las caras de los oyentes. Esta técnica narrativa, que de hecho se logra mediante la edición de varias escenas de oradores individuales, le permite al artista narrar su propia historia de la migración como una especie de autobiografía fílmica. Él cuenta las historias de otros, y sus experiencias fragmentadas se convierten en su propio testimonio.

© RODRIGO VALENZUELA  “Diamond Box” (2013)

En otro de sus trabajos titulado “Prole” (2015), Valenzuela se centra en un grupo diferente de hombres: trabajadores latinos que practican deporte en un almacén vacío. Sus uniformes están adornados con el logotipo de un sindicato, y finalmente abandonan su actividad deportiva para iniciar conversaciones sobre el trabajo. Es estos testimonios se puede apreciar su ética laboral, cómo se presentan como trabajadores ante sus jefes estadounidenses, y lo que sienten que está en juego al organizarse como una unión. El debate surge dentro de su conversación, destacando como el énfasis de la cultura estadounidense en la autosuficiencia y el individualismo entra en conflicto con las iniciativas que ponen en primer plano el colectivismo y el bien común.

Entre esta selección de obras en vídeo también encontramos “Tertiary” (2018), otro trabajo que alude de forma directa a los roles de la inmigración, a través de la historia de un grupo de aspirantes a actores que nos alerta sobre la práctica demasiado común en las industrias del cine y la televisión de poblar escenas con gente de color, pero relegándolos a roles como extras. Como ha señalado el artista, el artificio de la "diversidad" en el casting se ve agravado por otra forma de discriminación: la tecnología de reconocimiento facial en la mayoría de las cámaras digitales ha sido calibrada para rostros de piel blanca y, por lo tanto, lucha por capturar adecuadamente los rostros de aquellos con más oscuridad de piel. Un trabajo que nos permite reflexionar sobre cuestiones como el reconocimiento, la visibilidad y la pertenencia en la sociedad civil y los medios populares.

Eduardo Álvarez | Madrid | 24 de Mayo 2019

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