DAVID HOCKNEY EN PARIS

DAVID HOCKNEY EN PARIS

El Centro Pompidou de Paris organiza en colaboración con la Tate Britain de Londres y el Museo Metropolitano de Nueva York la retrospectiva más completa dedicada a la obra de David Hockney. La exposición que se pude visitar en la capital Francesa hasta el 22 de octubre celebra el 80 aniversario del artista, incluyendo sus pinturas más representativas, tales como piscinas, retratos o paisajes.

La exposición hace un recorrido completo por la carrera artística de David Hockney, desde sus inicios hasta sus trabajos más recientes a través de ciento setenta cuadros, fotografías, grabados, instalaciones de video, dibujos y libros. Esta exposición retrospectiva que el Centre Pompidou le dedica a la obra de David Hockney apela a un artista que no ha dejado de cuestionar el estilo y la técnica que emplea, profundizando con sus estudios aplicados a la historia de las imágenes, y propias tecnologías aplicadas a su realización. Si hay un hito histórico en la vida de David Hockney es la retrospectiva de Picasso que se presentó en Londres durante el verano de 1960, que marca profundamente su carrera a partir de ese momento: «Picasso podía dominar todos los estilos, todas las técnicas. La lección que saco es que debemos usarlos todos». Sale de la exposición convencido de que los estilos, las escuelas pictóricas y los demás formalismos no serán para él más que los elementos de un vocabulario plástico al servicio de la expresión de su subjetividad.

En lo que se refiere a su práctica personal con la fotografía, Hockney flirtea con el fotorrealismo. En 1968, inicia una serie de grandes retratos dobles. Edward Hopper, Balthus o Vermeer aparecen en sus composiciones. Looking at Pictures on a Screen, que pinta en 1977, habla de su continuo interés por la reproducción mecánica de imágenes para su difusión por los medios de comunicación de masas. En 1975, un encargo de vestuario y decorado para The Rake’s Progress de Igor Stravinsky lleva a Hockney al teatro y a los juegos de ilusiones. Tras la fase naturalista de los dobles retratos, su interpretación de un grabado del siglo dieciocho le abre, literalmente, nuevos horizontes. A principios de los años ochenta, reconsidera el cubismo, y yuxtapone sus fotos desde diferentes puntos de vista. Inspirándose en los rollos de la pintura china, Hockney consigna en sus interiores o sus paisajes las impresiones de un espectador en movimiento.

Será en el año 2004 cuando David Hockney vuelve al formalismo de los paisajes del Yorkshire de su infancia, apoyándose esta vez en las tecnologías modernas de la imagen. En 2006, pinta al natural obras cada vez más monumentales, Hockney recurre a una simulación infográfica para realizar “Bigger Trees Near Warter” (2007), una obra de 4,57 por 12,19 metros. La informática es la única herramienta que le permite montar, durante la realización, los cincuenta lienzos que forman la obra. Desarrolla así un interés por las paletas gráficas de ordenador, más tarde por las de los teléfonos móviles y seguidamente Hockney se pasa al iPad para producir cientos de imágenes cuya sofisticación pone progresivamente de manifiesto el dominio de la nueva herramienta. Hockney aplica a la imagen en movimiento los experimentos que empezó con los collages de imágenes fotográficas a principios de los ochenta; de esta manera, concibe la monumental instalación de las cuatro estaciones formada por imágenes multipantalla grabadas simultáneamente con microcámaras. Hockney explota el potencial de grabación de las fases de realización de imágenes en iPad y expone en la actualidad su proceso creativo en una serie de imágenes en las que se dan cita el «misterio» de Picasso, la reivindicación de las fases de realización de las obras de Matisse y la autopsia del proceso creativo, tan importante para Marcel Duchamp.