ENTREVISTA FRANCOISE VANNERAUD

ENTREVISTA FRANCOISE VANNERAUD

Françoise Vanneraud nace en Nantes y llega a España en el año 2006 a través de una residencia artística en Huesca. Es Licenciada con honores en la Escuela Superior de Bellas Artes de Nantes en 2007, Master de Arte, Creación e Investigación por la Universidad Complutense de Madrid. Desarrolla un trabajo centrado en nociones sociales y más concretamente en la recreación de la palabra en el espacio público. Su práctica artística es multidisciplinar y se presenta frecuentemente bajo la forma de dibujos e instalaciones.

Hola Francoise ¿que tal?, primero agrdecerte que hayas dedicado un tiempo a esta entrevista.... te felicitamos por tu reciente maternidad,.... teniamos muchas ganas de conocerte y conversar un rato contigo. Centrandonos ahora en tu trabajo, uno se da cuenta enseguida que para tí, los lugares, los territorios, así como las personas tiene memoria, una memoria histórica-antropológica, una memoria que impregna el lugar y el espíritu de quién la habita. ¿Qué es para tí el concepto de “territorio” ? Ese “lugar” concreto que tiene el poder de invocar otras muchas cosas.

La palabra “territorio” reúne varias líneas de investigación esenciales en mi trabajo, primero el concepto geográfico, el territorio indica la existencia de un espacio de referencia situado al interior de fronteras naturales, esta definición nos lleva directamente al concepto de paisajes, de fronteras, de rutas, de caminos. Luego la política, el origen de territorio viene del latín territorius que se refiere a una zona conquistada y gobernada por una autoridad militar. Lo cual nos lleva directamente al concepto de política, de estado, con sus leyes, seguridades y autoridades. A estas dos primeras vertientes se suma obviamente el humano, si hay territorio físico y territorio político, implica que hay personas viviendo en este mismo sitio, a partir de ahí se suma el concepto histórico, el origen, el pasado, no creo que se pueda hablar del territorio sin referirnos a estos 4 temas, tan entrelazados, que convierten al territorio en el escenario de la representación de la vida.

¿Crées que el dibujo tiene un papel fundamental para la comprensión del paisaje y la naturaleza? Lo digo por los orígenes de la cartografía, el trazo, la línea, ese modo primitivo de captar y representar por primera vez la realidad.

No sé si diría que el dibujo tiene un papel fundamental en la comprensión del paisaje y la naturaleza sino más bien en la relación que establece entre el ser humano y el territorio. Es una manera para nosotros de registrarlo, de recordarlo, incluso de conquistarlo.

En estos últimos años, tu trabajo, ha ido evolucionando a medida que has ido experimentando con el dibujo, e incluso desprendendiendolo de su soporte. Ahora en paredes, suelos, azulejos, videos, el dibujo fluye en todas las direcciones. ¿Qué tienes que decir a esas personas que piensan que el dibujo es un recurso plástico obsoleto, clásico y delimitado?

El dibujo desde mi punto de vista representa uno de los medios más versátiles que existen, ya que tanto a nivel temporal como espacial es uno de los recursos mas usados por la población para describir las cosas, para explicarse, para comunicarse, sin necesidad de artificios, de traducciones, de grandes calificaciones. Se dibuja con un palo en la arena, con una tiza en una pared, con un boli en un papel, con casi cualquier instrumento se puede dibujar sobre casi cualquier superficie.  Esto hace del dibujo un lenguaje universal, directo, sin trampas, al alcance de todos, ya sean niños, científicos, economistas, artistas… el dibujo es boceto, es esquemas, gráficos, topología, planos, garabatos, letras… Me parece inapropiado categorizar como obsoleto o clásico algo como el dibujo, ya que forma parte intrínseca de la comunicación humana, tanto a nivel histórico como en la actualidad, sería como decir que la palabra o la expresión visual están obsoletas.

© Madridartprocess
 

En tu caso concreto, ¿Por qué esa necesidad de expandir el dibujo? ¿Qué sentido le das a esa evolución?

Siempre he considerado el dibujo como una herramienta, a pesar de ser una de las primeras manifestaciones/representaciones de lo que podríamos llamar “arte” es a la vez una de las formas mas innata, sencilla y multicultural de comunicarse o simplemente expresarse, lo cual lo desmitifica bastante de su estatus de obra. No me considero dibujante, uso el dibujo, por lo cual para mi no es más que una manera de expresar lo que quiero transmitir. Mi dibujo suele ser compulsivo, acumulativo, repetido, no es mas que una mera manera de ponerme a trabajar. Lo fundamental nunca será mi posicionamiento dentro de una disciplina o una corriente sino la repuesta a una inquietud que no cesa nunca y cuyo fin común es situar al espectador frente al drama pero intentándolo desde una cercanía mas honda que la aportada por documentos pretendidamente objetivos como pueden ser los que nos enseñan día tras día los medios de comunicación. Con el arte tenemos la posibilidad de añadir una emoción profunda y no tanto una simple impresión directa

En esta nueva muestra, "Insights of Passage" donde presentas tu último trabajo en la galería madrileña Ponce+Robles, abordas temas como ”transitó”,  “travesía” , “ruta”, en definitiva conceptos que remiten a un “desplazamiento”. De una forma crítica y metafórica ¿Tiene algo que ver con la idea de abandonar nuestro propio territorio de “confort”, para despertar, y que podamos entender o ver ciertas cosas?

El camino, la ruta, la travesía, son palabras que acompañan al viaje, para mi el habitante contemporáneo es viajero por antonomasia, un sujeto desarraigado, sin destino, condenado a vagabundear sin cesar en busca de unas certezas que este mundo no le puede dar. De ahí mi interés por estas “estéticas migratorias”. Desde hace varios años intento en mis diferentes trabajos reinterpretar incesantemente la metáfora del viaje como mecanismo idóneo con el que percibir la experiencia contemporánea, marcada por su labilidad y por su creciente complejidad, lo que dificulta su aprehensibilidad. Quizás mas que abandonar nuestro propio territorio “de confort” imagino este desplazamiento como una atalaya desde la que podemos mirar nuestro futuro.

¿Crées que hay tantos paisajes como modos de relacionarnos con él?

El paisaje desde mi punto de vista tiene una dimensión estética fuerte, casi pictórica, ya que es una representación, un punto de vista entre un espectador y una porción delimitada de un espacio observado. Cada espectador agencia los trazos, las líneas, los caracteres, las formas, los colores de este espacio y crea su paisaje, con sus recuerdos, emociones, asignándole algún valor sentimental. Por lo cual me parece que cada paisaje es la creación de una persona. Es una manera magnífica de interpretar el espacio! Ya que hace del espacio terrestre una experiencia humana, una experiencia sentimental.

 

© Madridartprocess

En muchas de tus obras has tratado sobre problemáticas históricas en los que están implicados determinados territorios, historias de desplazados, de emigración… A punto de finalizar el año 2014 y con cincuenta millones de refugiados en el mundo por países en conflicto ¿Qué problemas te preocupan más a nivel humanitario en personas sin territorio?

Me parece difícil establecer una clasificación de estos problemas, son tantos, tan diferentes, tan complejos y a la vez todos tan dramáticos, que no soy quién para valorarlo. Lo que si me impresiona es la repetición de estos dramas tanto a nivel espacial como temporal. Una repetición continua de la que al parecer el ser humano nunca aprende y sigue repitiendo una tras otra los mismos patrones llevando a mucha gente al desarraigo. Quizás lo que más me preocupa es nuestro falta de interés por estas catástrofes, nuestra incapacidad a valorar y entender estas situaciones, nuestro rechazo a implicarnos. Es cierto que estamos invadidos de imágenes horribles, de pateras que juegan cada día su suerte a la lotería mientras nosotros miramos hacia otro lado, cerrando los ojos, o peor, haciendo como que estamos concienciados pero con unas actitudes diarias que enseñan todo lo contrario, con cada vez más rechazo al diferente, al extranjero, al pobre, al enfermo, somos una sociedad y en esta debe haber lugar para cualquiera que quiera hacer parte de ella.

En tu obra “Terre de départ” tratas concretamente sobre la problemática de la emigración, abordando el concepto de “territorio” desde una perspectiva conceptual como histórica.  ¿Cuál o cuáles crees que son los principal responsables, para que esta situación siga sucediendo? ¿ Y que intereses crées que residen tras la palabra “frontera”?

La emigración es la experiencia de nuestro tiempo, la impronta del tránsito, la aceptación de la imprevisibilidad, la dispersión de los caminos, la asimetría de todos los recorridos y el mestizaje de costumbres y lenguajes. No creo que haya que buscar responsables a estas situaciones, ya que son varios y extremadamente diversos, la mayoría de las veces que nos referimos a la emigración es por connotación negativa pero me interesa su vertiente positiva.

Son muchas las referencias en la Historia del Arte del uso de la figura humana como parte fundamental para entender el paisaje. Ya los artistas Románticos alemanes la utilizaban para redimensionar la escena, dando justamente las medidas de aquello que se expandía fuera de los contornos. En tu trabajo vemos que prefieres que el espectador se integre en la obra, la recorra, y realice de algún modo un desplazamiento, un recorrido espacial. Por ejemplo en tu obra “Travesía” el espectador se siente literalmente introducido en un paisaje, un paisaje ajeno, que lo traslada a otra realidad. ¿Qué sensaciones quieres despertar en el espectador?

Soy de la creencia de que hay obra si hay espectador, es decir, la obra es el medio entre un creador y un espectador, a partir de allí nace el diálogo. Siempre me ha interesado la posición del espectador, en varias piezas he experimentado la capacidad del publico a destruir la obra para apropiársela y en el caso de “Travesía” para transitarla, sabiendo que esta experimentación por parte del publico llevará a la destrucción de la obra. En travesía me interesa no solamente que el espectador rompa la obra por sus pisadas, sino también que deje su huella del tránsito, de este pasar que intenta continuamente marcar el territorio, hacerlo suyo y conquistarlo.

En la actualidad, ¿Estás implicada a nivel activo o de cooperación en algún proyecto humanitario?, si quieres tienes la oportunidad de contarnos.

No puedo decir que estoy implicada a nivel activo o de cooperación en algún proyecto humanitario actualmente, lo único que intento hacer desde la adolescencia es vivir en sociedad acorde con mis principios, lo cual para mi implica dedicar tiempo y energía a proyectos que promuevan la cohesión social, que ayuden activamente a los que por una razón u otra perdieron de vista la frágil línea que da sentido a la vida, ayudándoles a reincorporarse a la vida activa, a valorarse de nuevo, a respetarse, a sentirse parte de un todo. Porque la vida en sociedad vale la pena si cada uno de nosotros encuentra en ella su felicidad.

 

Entrevista: Eduardo Álvarez